Bañada por las aguas del Guadalquivir, San Juan de Aznalfarache da la bienvenida a la comarca del Aljarafe presumiendo del legado que distintas civilizaciones han dejado en su territorio.
De su pasado turdetano, San Juan conserva distintos restos arqueológicos entre los que destaca el lagar para la elaboración y almacenaje del vino, donde se podían llegar a almacenar hasta 23.000 litros de esta bebida.
A tan solo unos metros de este yacimiento, se mantienen intactos dos aljibes que proveían de agua a una vivienda romana.
La muralla almohade Hisn al Faray que data del siglo XII aún abraza gran parte del casco urbano de la localidad.
Si los musulmanes dejaron vestigios de su pasado, no fueron menos los cristianos. En la parte alta de San Juan se encuentra la Iglesia de los Sagrados Corazones, recinto que imita la forma de la plaza de San Pedro del Vaticano y desde cuya entrada es posible disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Sevilla.





El santo que da nombre al municipio cuenta con una iglesia erigida en su honor, a medio camino entre el barrio alto y el barrio bajo. Fue construida durante el siglo XX y cuenta con arquitectura historicista.
Precisamente en el barrio bajo podemos disfrutar de un bonito paseo a las orillas del rio Guadalquivir a través de un paseo fluvial.
Imprescindible es hacer un alto en el camino para degustar una copa de mosto de la zona y disfrutar de los platos típicos de la gastronomía andaluza.