Un paseo por San Juan de Aznalfarache
Acompáñanos en este paseo por las calles de San Juan y descubre su historia, su patrimonio, sus gentes y sus rincones con más encanto
Me dispongo a visitar San Juan de Aznalfarache, un municipio muy próximo a Sevilla que ha sido históricamente la Puerta del Aljarafe. Llegar aquí desde Sevilla es tan simple como coger el metro, pero San Juan no es una simple ciudad dormitorio y esconde numerosos rincones artísticos e históricos. El primero de ellos nos lo encontramos bajando en la primera estación de metro, la de San Juan Bajo. Enfrente tenemos el parque de Osset, antiguamente conocido como el parque de Las Monjas, ya que en él paseaban y hacían retiro las monjas del convento Las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Paseando por él aún podemos ver los relieves y altares que representan los misterios del Santo Rosario y que posiblemente eran usados por estas monjas para rezar, y en el centro del parque un impresionante pedestal de 17 metros al Triunfo del Corazón de María.
Tomamos el ascensor panorámico. Al mirar a la ladera derecha podemos ver la llamada Villa Chaboya, diseñada por el arquitecto sevillano Aníbal González, conocido por sus obras para la Exposición del 29, como la famosa Plaza de España de Sevilla. La casa, pendiente de restauración, fue la vivienda de Otto Engelhardt, diplomático e ingeniero alemán que fue cónsul honorífico en Sevilla y que fue uno de los artífices de que la electricidad llegara a la capital hispalense. Otto también fue un conocido pacifista y renegó de la nacionalidad alemana y de todas sus condecoraciones cuando el partido nazi llegó al poder. Fue fiel a sus ideas hasta su muerte, siendo ejecutado por orden de Queipo de Llanos tras el golpe de estado del 36.
En la Barriada de Nuestra Señora de Loreto nos encontramos con una de las joyas históricas más importantes de San Juan, y curiosamente, también de las más modernas, porque no se descubrió hasta 2004, con las obras del metro. Así, este moderno edificio esconde restos de las civilizaciones que han pasado por San Juan: almohades, romanos e incluso turdetanos, un pueblo prerromano que destacó por su riqueza y su cultura. En este lugar, en concreto, se ha descubierto un lagar turdetano, donde se producía y envasaba vino en el siglo III antes de Cristo. Por entonces, San Juan era conocida como Osset, y fue tan importante durante el imperio romano que acuñó su propia moneda, la moneda ossetana, que hoy da nombre también a una moneda social impulsada por el Ayuntamiento.
A pocos pasos está otro de los monumentos más importantes de San Juan, y quizá el más conocido, porque este barrio, de hecho, se conoce coloquialmente como el barrio del Monumento. Se trata del recinto del Sagrado Corazón de Jesús, una gran plaza semicircular porticada en cuyo centro se alza la impresionante imagen del Corazón de Jesús. El conjunto fue ideado por el Cardenal Pedro Segura, que eligió este emplazamiento por sus maravillosas vistas. De hecho, el escritor Palacio Valdés la denominó “la panorámica más bella de Sevilla”.
Al lado, encontramos la parroquia de Los Sagrados Corazones, construida entre el siglo XVII y XVIII. En ella admiramos el Altar Mayor, de estilo protobarroco, de 1639. Alrededor de ella, tenemos los jardines de Betania, con 14 altares esculpidos en bajo relieve de mármol representando las estaciones del Via Crucis.
Toda esta zona, formó parte de un antiguo recinto fortificado árabe. Aún podemos ver restos de la antigua muralla almohade, del siglo XII. Se construyó más o menos a la misma vez que otros monumentos de Sevilla, como la Torre del Oro o la Giralda. Su ubicación era fundamental, ya que, además de ayudar a defender Sevilla, funcionaba como aduana para controlar todos los productos que desde el Aljarafe entraban en la ciudad. Estas murallas están consideradas Bien de Interés Cultural.





Ya en el Barrio Bajo, podemos visitar la Parroquia de San Juan Bautista, de 1929, y que alberga las imágenes de los Patrones de la ciudad, San Juan y la Virgen de la Paz. También podemos ver la Casa de Minas de Cala, antigua estación donde llegaban los ferrocarriles cargados de minerales de la Sierra de Aracena, en Huelva. Hoy está restaurada y convertida en la Casa de las Artes.
Nos vamos a pasear ahora por la parte antigua de San Juan y pasar por el Callejón del Aire para admirar la portada del convento de San Cayetano, del siglo XVII, o cruzar por El Pasaje de La Marina, un bello rincón, e ir hasta la calle Real, una de las más antiguas. Aquí podemos ver la Capilla del Rosario, “un verdadero relicario al pie del Guadalquivir”, como la denominó un escritor local.

Como última parte de nuestra visita, recorremos el paseo fluvial Virgen del Carmen, que todavía conserva restos del viaducto del antiguo muelle embarcadero. San Juan era la última parada de los barcos que iban a Sevilla (o la primera de los que salían de allí). En él pararon, por ejemplo, los barcos de Magallanes y Elcano que dieron la primera vuelta al mundo.
Desde aquí se puede observar también el emblemático Puente de Hierro, construido en 1930. Un puente basculante que durante 50 años permitió el paso de los barcos por el río y a los habitantes del Aljarafe cruzar hacia Sevilla.
Y una vez terminada la visita, podemos reponer fuerzas degustando los buenos platos que se preparan en esta localidad.






